habemus papam: no es marketing, es comunicación

Querido hermano,

Como siempre, nos has deleitado a todos con tu ingenio en el estupendo post dedicado a la elección del nuevo papa.

Pero hay algo en lo que discrepo: cuando hablas de marketing, creo que en realidad te refieres a comunicación, y me explico: aunque a veces los conceptos se confunden, en este caso no se dan las circunstancias para hablar de marketing, porque no existen los elementos principales:

No existe una transacción comercial de ningún producto o servicio, no existe el concepto de cliente – pero sí el de público – y no existen competidores claros (más allá de las corrientes aconfesionales o de otros tipos de cristianismo).

Pero sí existen los elementos asociados a la comunicación (desde el punto de vista de la comunicación corporativa):

Existe un mensaje, bien construido, con un hilo conductor y respaldado por unas fuertes tradiciones, que todo ello forma un genial storytelling. Existen los diferentes grupos de interés, que puede llegar a abarcar toda la población mundial, pero que están claramente identificados: los cardenales votantes, el resto del clero, los católicos, el resto de cristianos, los medios de comunicación, la sociedad italiana, la élite política,…

Y además existen los emisores de los mensajes, liderados por el portavoz del Vaticano, que ejecutan una comunicación principalmente unidireccional y apoyada en una liturgia escenificada durante siglos que, seamos creyentes o no, nos absorbe con su puesta en escena, ya que no huele a rancio, sino a magia, espiritualidad y profundo misterio.