escuchando a antonio lópez, presidente de honor de dircom

El pasado jueves tuve el placer de asistir a un taller de dircom (clase magistral, diria yo) impartido por D. Antonio López, presidente de honor de la asociación Dircom  y con dilatada trayectoria en el mundo de la comunicación empresarial.

Mis sensaciones fueron muchas, todas ellas positivas, pero con una base común: estaba escuchando a una persona que no hablaba (solo) desde el conocimiento, hablaba apoyandose en la intuición creada por la ingente experiencia acumulada.

Como ya expuse hace unos años, la intuición es el máximo activo que un profesional puede conseguir a partir de su experiencia, algo que perdura y que permite la toma de decisiones automáticas (y por lo general, acertadas) en su desempeño. Y Antonio López, por encima de todo, transmitía intuición.

Dircom

Nota de Prensa Dircom CyL

“Hay que fortalecer el peso ético en la estrategia de comunicación empresarial”

El presidente de Honor de Dircom, Antonio López, dirige el taller `Una visión crítica de la comunicación empresarial´, organizado por Dircom Castilla y León

Valladolid, 18 enero de 2013. El presidente de Honor de Dircom, Antonio López, destacó ayer en Valladolid la necesidad de fortalecer el peso ético en la estrategia de comunicación de las empresas y “asumir la profesión desde ese compromiso moral”.

López dirigió el taller ‘Una visión crítica de la comunicación empresarial’ organizado por la Asociación de Directivos de Comunicación, Dircom Castilla y León, en el que resaltó que en momentos de crisis “se exige a las empresas una responsabilidad moral”. “La crisis –añadió- ha potenciado la exigencia de responsabilidad, y las empresas más que nunca tienen que ser transparentes y honestas”.

En este sentido, planteó “la comunicación ética como una revolución necesaria para evitar la pérdida de confianza en las compañías, estableciendo una mayor conexión entre éstas y el público”. Frente a la actitud de los empresarios que persiguen un control de la información, algo inalcanzable hoy en día por la existencia de las redes sociales, López aboga por la honestidad, transparencia, el espíritu colaborativo y el no hacer el mal, como claves de esta nueva ética comunicativa.

El presidente de Honor de Dircom criticó el descenso de la reputación en todas las empresas, salvo honrosas excepciones y abogó por la reputación “como concepto transversal e integrador de todos los públicos a los que se dirige una firma (stakeholders)”. Explicó que el nuevo orden moral empresarial debe apostar por el gobierno corporativo que engloba RSC, sostenibilidad y ciudadanía corporativa.

Sin embargo, lamentó que la responsabilidad social “aún no forme parte de la estrategia empresarial” de muchas compañías. En este sentido, citó a Thomas Clark, profesor de la University of Technology de Sidney: “El gobierno corporativo debe encargarse de realizar un control continuo y responsable, no sólo de la situación financiera sino del impacto social y ambiental de la empresa”.

“Las exigencias de una responsabilidad moral se produce cuando las empresas incumplen las expectativas de comportamiento ético hasta tal punto que peligra el valor del negocio”, apuntó López

Para el presidente de Honor de Dircom, los objetivos de la comunicación como función empresarial son caminar hacia la integración total de todos los instrumentos de comunicación, activos y recursos intangibles en una sola dirección, fortalecer el peso ético en la estrategia de comunicación, integrar la función comunicativa en la estrategia de la empresa y recuperar la confianza de la sociedad en el sistema, alineando la empresa con sus públicos de referencia.

Así, el director de Comunicación actúa como puente entre la empresa y la sociedad y debe realizaruna gestión positiva basada, entre otros principios, “en el sentido común, saber escuchar, respeto a los profesionales, no mentir, competir lealmente, asumir fracasos sin enmascararlos y dar una respuesta adecuada”.

El presidente de Honor de Dircom afirmó que la gestión positiva de la comunicación consigue favorecer la transparencia y el diálogo, mantener una vigilancia eficaz sobre la imagen, conectar con la opinión pública e influir, al tiempo que reconoció que desde los departamentos de comunicación de las empresas también se han llevado a cabo “infotácticas” como la del secreto, filtración dirigida, fuente enmascarada, goteo, gran mentira y control publicitario de los medios que han perjudicado la imagen de los dircom y de las propias compañías. Sin eludir su parte de responsabilidad, López confensó que las empresas y el control publicitario de los medios ha acentuado el desprestigio de la Prensa, “no seamos cínicos.”

Asimismo, recomendó a los dircom actuar con valentía para que aconsejen a los empresarios “abrir más las puertas a los periodistas y a sus accionistas, admitir más las críticas y evitar ver conspiración en las informaciones publicadas de su compañía”.

Para López, la misión del comunicador debe ser “hacer transparentes las relaciones entre empresas y sociedad; dejar de ser un manipulador para convertirse en puente de diálogo, en fuente creíble; asumir la profesión desde un fuerte compromiso ético; convencer a los últimos responsables de la doble necesidad de comunicar y comunicar éticamente; mantener que la sostenibilidad del sistema se basa en la recuperación de la confianza; y ser curator de la reputación y de la cultura corporativa”.

Antonio López es presidente de Honor de Dircom (Asociación de Directivos de Comunicación) y presidente de Honor de IAI (Instituto de Análisis Intangibles). Es también profesor visitante de la Universidad de Navarra y miembro del Consejo Asesor del Máster de Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra.

Hasta su jubilación en 2002, ha desarrollado su actividad en el BBVA, donde ingresó en el antiguo Banco de Bilbao en octubre de 1974. Ha sido responsable de comunicación del Grupo durante 26 años, ocupando entre otros puestos el de director de Comunicación e Imagen y adjunto a la Presidencia.

Fue presidente de Dircom entre 2000 y 2004 y presidente de IAI entre 2004 y 2009. Ha sido consejero de varias empresas de comunicación como Radio80, Espasa Calpe, Sogecable y Media Planning.

Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid. Fue funcionario del Cuerpo de Administraciones Civiles del Estado y ha desempeñado los puestos de delegado del Ministerio de Información y Turismo de Cáceres, Burgos y Vizcaya. Es miembro también del patronato del Museo Reina Sofía y de la Academia española de Roma.

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