cien cucarachas y…

por alicia del prado (9 años)

100cucarachas1100cucarachas2100cucarachas3100cucarachas4

 

 

 

Hace ya miles y cientos de decenas de años, vivió una rana macho llamado Francisco, color verde fosforito con alas blancas y esponjosas como las nubes.
Era un viejo testarudo, feo, y un poco tacaño. Le gustaba mucho comer moscas rellenas de algas y saltar de charco en charco.

Un día, un buen día, mientras comía moscas rellenas, se cayó de la nube donde vivía y fue a parar cerca de un lago. En ese lago, cada tarde, iba una niña de boca grande y pelo liso y marrón, iba a lavar la ropa.
En aquel lago había cucarachas feas, cuando, de repente, alguien le besó diciendo -“¿A ver si eres un príncipe?”- Era aquella niña, la que llevaba cada tarde un saco lleno de ropa sucia, peroo ¡Ya era demasiado tarde! El beso había hecho su efecto. Y la rana desapareció yyy, una cucaracha más -“Pues no”- respondió, era la misma voz.

A Francisco se le acercó otra cucaracha y le dijo -“Ya somos cien ranas convertidas en cucarachas, pero el gran sabio ha dicho que podemos solucionarlo, andamos tres millas para encontrar el castillo del mago donde encontraremos el antídoto.
-“¿Te he oído bien?”-dijo la pequeña niña-“¿Puedo ir con vosotros?”- Y la pequeña rana dijo -“¡Pues claro!”- y se pusieron en camino.

Después de andar una milla se encontraron con un pez con patas que les dijo -“¿Puedo ir con vosotros?”- “¡Pues claro!”-respondieron a coro y volvieron al camino.

Después de andar otra milla más pasando por un desierto, se encontraron con una jirafa macho que piaba y les dijo -“Me gustaría mucho ir con vosotros, ¿Puedo?”- “¡Sí!” respondió el pez y siguieron caminando.

Cuando llegaron a la tercera milla, se encontraron frente al castillo del mago, rodeado por plantas carnivoras que se habían comido la escalera. De la ventana salían rayos y centellas, mil ruidos y cien mejunjes.

Las plantas les explicaron que ellas al principio eran unas pequeñas florecillas lilas y rosas, pero que un bote con un líquido rojo dentro se había caído cerca de ellas y se había roto. Con ese líquido ellas se volvieron grandes y marrones y aquí están.

“Si nos subis a la ventana seguramente el mago os cure”- dijo una cucarachita – “Vale”- respondieron las flores elevando a todos.
Al llegar sin tocar ni siquiera el suelo salieron del techo tres centellas diferentes: una azul, otra roja y otra amarilla.

En un momento, todos eran normales, hasta Francisco que no tenía alas y podía volver con su familia.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *