arquitectos: la intuición en el oficio de hacer software

Autor: NJScott

Autor: NJScott

“Se necesitan diez mil horas de práctica para dominar una disciplina”. Esta regla, popularizada por Malcom Gladwell en su libro “Fueras de Serie (Outliers)”, implica que el dominio de cualquier disciplina, sea artística, científica, de ingeniería o del deporte está precedido de un gran esfuerzo, equivalente, hora más o menos, a diez mil horas de dedicación exclusiva.
La justificación es coherente: el dominio de una disciplina corresponde a la consecución de una maestría tal que las decisiones correctas se tomen de forma intuitiva, y para eso el cerebro debe haber asimilado de forma completa todos los conocimientos y habilidades asociados. En ese punto, el cerebro responde desde la intuición, sin que se produzca, al menos de forma consciente, un proceso de análisis racional y meditado.

Pero diez mil horas es mucho tiempo. Si. Tanto como estar diez años seguidos dedicando tres horas diarias a practicar, o llevado a una profesión de ocho horas, es como estar cinco años centrado en la disciplina.

¿Es aplicable al mundo del software?

Desde sus orígenes, la esencia del software no ha cambiado: las entidades básicas que componen un sistema software, como son el usuario, el interfaz de acceso a la información y la información en si misma siguen existiendo. Lo que cambia es la forma, no el fondo. Y estos cambios, sujetos a la evolución tecnológica y social, siempre mantienen ese fondo inmutable.

¿Qué ocurre cuando alguien se ha dedicado al software al menos diez mil horas de su tiempo?

En primer lugar, ha enriquecido su experiencia con un conjunto de tecnologías que le permiten hacer su trabajo más rápido y con más calidad. Su conocimiento (lo consciente) lo forman un número finito de dominios (tecnológicos y funcionales), que demuestran su solvencia en el oficio.
En segundo lugar, y más importante, ha estado absorbiendo de forma inconsciente gran cantidad de información que le permite comprender de forma intuitiva los comportamientos de un sistema software.
Cuando alguien llega a ese estado de excelencia técnica, en el que sus respuestas acertadas y su toma de decisiones exitosas tienen un importante componente intuitivo, es entonces cuando se ha convertido en un verdadero Arquitecto Software.

Existen técnicos con mucho potencial en el mundo del software; he conocido programadores (1) que son capaces de codificar con gran calidad a una velocidad muy alta, o que encuentran la causa de un problema (2) muy rápido, comparativamente muy por encima a sus colegas. Esto genera una situación de falsa seguridad y superioridad, como si fuera posible sustituir la experiencia por esa habilidad técnica más o menos puntual.
Muchos de esos programadores, por una impaciencia innata, han convertido un prometedor talento en una frustración precoz.

Pero algunos de esos programadores, después de diez mil horas de esfuerzo, se han convertido en verdaderos Arquitectos Software. Estos arquitectos no encuentran la causa de un problema más rápido que antes: predicen el problema anticipándose antes de que se produzca.
Estos arquitectos han conseguido interiorizar los conceptos, las bases, los fundamentos del software lo suficiente como para que elegir el camino correcto sea cuestión de intuición.

(1)Referido a oficio, no a la categoría profesional que desempeñen.
(2)Bug informático

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