el valor del esfuerzo

jon-iraundegi

Autor: jon-iraundegi

La penúltima convocatoria masiva en facebook, en defensa de los derechos fundamentales de Internet, ya ha acumulado más de doscientos mil apoyos en pocas semanas. Abrumador… ¿o no lo es tanto? Creo que no es oro todo lo que reluce, si nos ponemos a rascar un poco.
Según el fundador de facebook, ya somos más de 350 millones de usuarios activos, de los que algo menos de 10 millones son usuarios de España. Para quitarse el sombrero.
Ahora hagamos cuentas. Solo el 2% de los usuarios españoles hemos suscrito el manifiesto.

¿Falta de información? no lo creo: toda la comunidad virtual española se ha hecho eco de la polémica disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible, en la que se pretende pasar los derechos de internet por el arco de triunfo, en aras de la propiedad intelectual.

¿Es compleja la adhesión al manifiesto? dos clicks: el primero para acceder al grupo que lo aloja, el segundo para hacerse miembro. Teniendo en cuenta que el click es la unidad mínima de tiempo en Internet, la complejidad no parece ser el problema.

¿Es una falta de influencia? pues hombre, el facebook y las opiniones que aloja influyen en el desarrollo legislativo más o menos igual que en el color de la corbata de Zapatero: nada. Buen intento por parte de los impulsores del grupo de facebook al organizar una recogida de firmas en PetitionOnline. En este caso han tenido menos éxito: hemos firmado algo más de 12 mil firmas, y estancado.

¿Cual es el problema entonces?
Desde mi punto de vista, son dos: el primero, la validez legal de esa adhesión. Solo hay dos formas válidas: la firma manuscrita y la firma digital, y esta ultima requiere un certificado electrónico emitido por una autoridad de certificación. Ni es valida (legalmente) la adhesión en facebook, ni la firma en PetitionOnline.
El otro problema es el esfuerzo. Si no conseguimos esa validez legal, demostremos al menos que se valore la iniciativa por el esfuerzo de miles de personas que quieren cambiar el status quo. Pongamos horas encima de la mesa. Pongamos esfuerzo. Salgamos a la calle. El padre de Mari Luz consiguió más de dos millones de firmas manuscritas, recorriendo España en caravana.
¿El valor de esas firmas?
Cuestión de esfuerzo.

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